Yucatán: Zona Económica Estratégica

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en el Diario de Yucatán el 9 de febrero de 2016.

 

 

Comencemos con una realidad ineludible: Yucatán ocupa una posición mediana en el desarrollo económico del país. A pesar de tener el 1.7% de la población total de México, nuestro PIB estatal apenas representa el 1.5% del nacional. Más impactante aún es cuando comparamos nuestro nivel de participación del PIB nacional con el de Querétaro, que representa el 2.2% del nacional y que tiene más o menos la misma población y niveles de pobreza que nosotros. Por si fuera poco, de 2004 a 2014, Yucatán registró un crecimiento anual promedio de 3.2%. Aunque la cifra es positiva y se ubica por encima de la media nacional de los últimos años, tampoco es envidiable.

Ante lo anterior, resulta evidente que nos urge incrementar el crecimiento económico del estado. ¿Cuál debería de ser la estrategia? La llamo Yucatán: Zona Económica Estratégica, pero para explicarla, es necesario ir por partes.

En el mundo de los negocios es común usar el término Business Cluster para referirse a una zona geográfica donde empresas de una misma industria se juntan y, gracias a las dinámicas de competencia, logran rebasar un umbral de competitividad que las coloca en una posición clave para un sector económico específico. Las empresas que se localizan en un Business Cluster aumentan su productividad, son más eficaces innovando y tienden a estimular nuevas actividades en la industria. Quizá los mejores ejemplos de Business Clusters exitosos son Silicon Valley y Hollywood, ambos en California. El primero como punta de lanza en tecnologías de la información; el segundo como el corazón de la industria cinematográfica.

En septiembre del 2015, el Presidente Enrique Peña Nieto anunció la creación de Zonas Económicas Especiales, con el objetivo de impulsar el desarrollo de algunas de las regiones más pobres de México: el Soconusco en Chiapas, Tierra Caliente en Michoacán, la Costa Grande en Guerrero y el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca. Las tres zonas, ancladas en los puertos de Tapachula, Lázaro Cárdenas y Salina Cruz, gozarán de beneficios fiscales y laborales, un régimen aduanero especial, mayor y mejor infraestructura y programas de apoyo, entre otros estímulos.

La explicación de esta política es sencilla. La disparidad en el crecimiento económico de las entidades y regiones de México ha exacerbado la pobreza, minando el Estado de derecho y obstaculizando la generación de riqueza. Un análisis del crecimiento estatal de 2004 a 2014 permite ver que durante la última década hubo entidades federativas con un crecimiento anual alrededor del 5%, como es el caso de Aguascalientes (4.9%) y Querétaro (5.4%). Por otro lado, existe un cinturón geográfico de entidades que crecieron poco durante el mismo periodo: Chiapas (1.6%), Guerrero (2.5%), Michoacán (2.5%) y Oaxaca (2%). Éstas son las entidades donde abundan los problemas de gobernabilidad y desarrollo social.

Ante esta realidad, se justifica que la política de zonas económicas especiales del Presidente Peña se plantee como un programa de “rescate” para mejorar el desempeño económico de las entidades más pobres. Sin embargo, ¿qué pasa con entidades como la nuestra, que han mantenido de manera sistemática una posición mediana en desarrollo económico? Yucatán no debe mantenerse al margen de políticas económicas que potencialicen su crecimiento. Por ende la propuesta de convertir a Yucatán en una zona económica estratégica.

Para cristalizarla, pensemos en un plan alternativo para Yucatán, que en lugar de “rescatar” al estado aproveche sus ventajas competitivas. Para ello, se requiere del conocimiento y la creatividad del empresariado yucateco, que pueda distinguir las condiciones favorables para aprovechar una oportunidad de negocios, y de la colaboración del gobierno, que ofrezca facilidades para que las empresas de sectores específicos puedan crecer.

Por ejemplo, Yucatán podría convertirse en el principal Business Cluster de desarrollo sustentable en México. Según datos del IMCO, nuestro estado se encuentra dentro de los primeros con fuentes de energía no contaminantes –en 2012, el 28% de nuestra energía provino de fuentes limpias, mientras que el promedio nacional fue 18%—.

Por otro lado, el clima de la península y el viento de sus costas son ideales para el desarrollo de la energía fotovoltaica y eólica. Imagínese, querido lector, que Yucatán se convirtiera en una fuente de energía limpia para el resto de México, y Mérida en el centro de desarrollo tecnológico para fabricar y desarrollar éstas y otras tecnologías.

Como le he venido mencionando, nuestra cercanía con la Costa Este de los Estados Unidos –que tiene un PIB cinco veces mayor al de todo México— nos da una ventaja extraordinaria, como muchas otras, para que empresas de la industria de la tecnología busquen asentar sus fabricas y centros de desarrollo en nuestro estado. Además, contamos con las universidades y los centros de investigación necesarios para apoyar a estas industrias.

Ahora bien, el desarrollo sustentable no se limita a energías limpias. También existen proyectos de planeación urbana y ecoturística que pueden transformar el relieve y las dinámicas de cómo planeamos el desarrollo de nuestras ciudades y poblados. Un plan de arquitectura sustentable, integral para todo el estado, también podría encarrilarnos en las vías de desarrollo a largo plazo.

Una política de estas características podría llamarse Yucatán: Zona Económica Estratégica. Tendría como objetivo convertir al estado en una zona geográfica altamente competitiva y capaz de formar, atraer y retener talento, así como de generar riqueza e igualdad de oportunidades. El gobierno federal tendría que crear un plan de estímulos análogo al de las zonas económicas especiales, capaz de atraer inversiones e incentivar la competencia. Así también, los empresarios tendríamos que buscar oportunidades de negocio que lograran aumentar la productividad y el crecimiento de nuestro estado. No hay pretexto para no hacerlo. La riqueza de Yucatán da para mucho más.

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En menos de 140. En marzo debería de iniciar la construcción del parque eólico en el municipio de Dzilam González.

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