Una nueva visión para Yucatán

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en el Diario de Yucatán el 26 de enero de 2016.

 

 

Yucatán y Querétaro tienen prácticamente la misma población (alrededor de 2 millones de habitantes), el promedio de escolaridad es similar (aproximadamente 8.5 años), el porcentaje de jóvenes con título universitario es semejante (cerca de 13%) y la población en pobreza multidimensional es casi la misma (poco más de 45%). Entonces, ¿por qué mientras en 2014 la economía de Yucatán creció 2.8% y atrajo 33 millones de dólares en inversión extranjera directa, la de Querétaro creció 12.3% y atrajo 650 millones? Aunque las comparaciones sean odiosas, sirven para reflexionar sobre lo que estamos haciendo bien y sobre lo que podemos hacer mejor.

No cabe duda de que Yucatán ha avanzado durante la última década. Como muestra, va un frasco de botones. Según el INEGI, de 2004 a 2014, la economía registró un crecimiento acumulado de 35%; de 2007 a 2014, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes se mantuvo por debajo de tres; de 2008 a 2014, el número de turistas que visitan el estado anualmente incrementó 12%; de 2005 a 2010, la proporción de analfabetismo se redujo dos puntos porcentuales; y entre 2005 a 2011, se construyeron 117 unidades médicas.

Sin embargo, pese al enorme potencial del estado –una combinación de riqueza natural y cultural inigualable, una tasa de homicidios menor a la de Noruega y, por si fuera poco, la mejor ciudad para vivir en México (Mérida)—, seguimos lejos de convertirnos en un polo de riqueza, empleo y competitividad. ¿Qué nos detiene? Van tres ideas tentativas.

1. Atraemos inversiones multimillonarias pero que no generan empleos suficientes, no crean cadenas de valor y no aprovechan nuestras ventajas competitivas. Quizá el mejor ejemplo sea la construcción de las nuevas plantas de Grupo Modelo y Envases Universales en el municipio de Hunucmá.

En conjunto, ambas inversiones superan los 7 mil millones de pesos, lo cual indica que son un paso en la dirección correcta. Sin embargo, también en conjunto, ambas plantas no generarán más de 900 empleos directos y no crearán una cadena de valor. ¿No creen que además de estas inversiones deberíamos de atraer otras que escalen las ventajas competitivas del estado como su riqueza cultural, sus recursos naturales y su seguridad?

2. No sacamos provecho suficiente de nuestra posición geográfica. Quizá la razón principal por la cual Querétaro se ha convertido en una potencia económica es que ha sabido aprovechar su posición estratégica a 240 kilómetros del Distrito Federal y en el corazón del corredor comercial que conecta a México con los Estados Unidos.

Yucatán se encuentra a tan sólo 750 kilómetros de distancia o dos horas de vuelo de la puerta para entrar a la Costa Este de los Estados Unidos, cuyo PIB es 32 veces el del Distrito Federal y cinco veces el de todo México. ¿No creen que los yucatecos deberíamos de contar con una estrategia para aprovechar esta increíble oportunidad?

3. Aunque tenemos una de las mejores redes carreteras de todo México, nuestra conectividad aérea y energética sigue siendo deficiente. Y es que, pese a nuestra cercanía geográfica con la Costa Este de los Estados Unidos, no contamos con vuelos directos a Atlanta (el aeropuerto mejor conectado en el mundo entero) y Nueva York (el motor económico de Norteamérica). Basta mencionar que estos vuelos permitirían que, por ejemplo, los turistas del noreste de los Estados Unidos que lleguen a Cancún regresen a casa vía Mérida tras vacacionar algunos días en Yucatán.

Algo similar sucede con los gasoductos. Aunque tenemos un gasoducto que transporta gas desde Villahermosa hasta Mérida y Valladolid, a la altura de Mérida el diámetro de la tubería es de apenas 22 pulgadas y a la altura de Valladolid es de apenas 16. Basta mencionar que a menor diámetro menor presión, lo que a su vez limita el uso del gas para las grandes industrias. Según el Plan Nacional de Infraestructura, en 2018 quedará listo un nuevo gasoducto que transportará gas de Mérida a Cancún a través de una tubería de 30 pulgadas de diámetro; sin embargo, a la fecha resulta imposible conocer los detalles del proyecto o si quedará listo en la fecha anunciada.

Queridos lectores, Yucatán cuenta con los ingredientes necesarios para competir en las grandes ligas económicas de México, generar riqueza, crear empleos y abatir la pobreza. Apostemos por atraer inversiones que construyan cadenas de valor basadas en nuestras ventajas competitivas. Saquemos ventaja de nuestra ubicación a un brinco de la tercera economía del mundo, la Costa Este de los Estados Unidos. Mejoremos la conectividad del estado para atraer turismo y crear condiciones propicias para el desarrollo de grandes industrias.

Si bien estas tres medidas por sí mismas no serán suficientes para convertirnos en el estado que deseamos, sí pueden sentar las bases de una nueva visión para Yucatán. Una visión que nos permita fijar metas concretas para que gobierno, empresarios, sociedad civil y academia trabajemos en equipo con transparencia y responsabilidad. El bienestar no se crea con promesas y buenas intenciones; se crea con trabajo, resultados y honestidad.

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En 140 caracteres: #Yucatán tampoco tiene ductos para gasolina, turbosina y diesel. Se transportan por autotanque a 15 veces el costo de hacerlo por ducto.

Empresario

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