Si los partidos políticos cotizaran en bolsa

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en Reforma Negocios el 16 de febrero de 2016

“Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, la vida en sociedad se vuelve terreno fértil para la corrupción”
Papa Francisco

 

 

La transparencia y la rendición de cuentas son indicadores de la calidad de la democracia en cualquier país. Después de todo, ambas son herramientas para que los ciudadanos vigilemos que los servidores públicos y las instituciones de gobierno hagan un uso honrado, eficaz y racional de nuestros impuestos.

Sin embargo, la transparencia y la rendición de cuentas no son para nada exclusivas de los organismos públicos. La iniciativa privada también invierte en ellas, e incluso puede lograr mayores niveles de responsabilidad y capacidad de respuesta que los organismos públicos.

Por poner un ejemplo, las empresas públicas que cotizan en bolsa se sujetan a reportes trimestrales donde desglosan sus estados financieros y proveen de toda aquella información que pueda tener impacto relevante en la empresa. Estos reportes son públicos y pueden ser consultados por cualquier persona a través de internet. Además de ello, tienen que revelar cualquier suceso importante que pueda alterar el desempeño de la compañía, con la intención de proveer información útil a los accionistas. Finalmente, los órganos reguladores externos pueden exigir información y castigar cuando ésta es revelada de forma incompleta o extemporáneamente.

Sin embargo, al comparar en términos de transparencia y rendición de cuentas a las empresas que cotizan en bolsa con organismos de interés público como los partidos políticos, vemos que nuestra democracia sigue lejos de una realidad deseable. En el reporte “Transparencia y rendición de cuentas de los partidos políticos” que en 2015 presentó Incide Social, se demuestra que los partidos no cumplen con los estándares de transparencia más mínimos y que el Comité de Gestión del INE no verifica que la información de los partidos se actualice.

En la página de internet del INE se pueden ver los informes de fiscalización hasta 2013, con actualización al 18 de marzo de 2015. Empecemos con que ya estamos en 2016 y todavía no han publicado los de hace dos años, con lo que ya están incumpliendo con una normativa; pero, además de ello, el último reporte “desglosado” es de 2012 y no de 2013.

Por otra parte, los rubros en los que reportan el gasto son categorías amplísimas que no dejan ver bien a bien en qué se gastan nuestros impuestos. Por poner un ejemplo, el Informe Anual del PRI en 2012 deja ver que a la Confederación Nacional de Organizaciones Populares le tocaron casi 29 millones de pesos, pero más allá de ese dato es imposible saber en qué gastaron el dinero.

Esta situación no es exclusiva del PRI. Todos los partidos, sin importar el color, son igualmente opacos en la presentación de su información. Pareciera menor, pero estamos hablando de organismos que, en los ámbitos nacional y estatal, este año recibirán de nuestros impuestos al menos 8 mil 500 millones de pesos.

Una situación así en el sector financiero sería impensable. A diferencia de cómo se manejan los partidos políticos mexicanos, las empresas que cotizan en bolsa conocen perfectamente el papel que la información pública, la reputación y la confianza juegan en sus negocios. Un excelente ejemplo nos lo da la salida en 2007 de la ex CFO de Lehman Brothers, Erin Callan. Durante ese año, la compañía estuvo mintiendo sobre su situación financiera, lo cual fue descubierto y expuesto por David Einhorn, presidente de Greenlight Capital. Las acciones de Lehman Brothers cayeron brutalmente, Erin Callan fue despedida, llegó la crisis financiera y la empresa cayó en bancarrota.

El mercado de valores tiene enormes retos para mejorar su funcionamiento, pero no hay duda que la transparencia y rendición de cuentas siguen siendo variables que influyen sustancialmente en el comportamiento de la mayoría de sus participantes. Suena contradictorio decir que una parte del sector privado tiene una vida democrática de mayor calidad que el sector público, pero es cierto (al menos en cuanto a rendición de cuentas se refiere). Mientras que en el sector financiero la información pública de calidad es un activo imprescindible para las inversiones, para los partidos políticos pareciera que es todo lo contrario. No cabe duda, si los partidos políticos cotizaran en bolsa, no habría inversionistas interesados en ellos.

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Es importante firmar la #Ley3de3 impulsada por el IMCO y un colectivo de organizaciones de la sociedad civil. Los invito a plasmar su compromiso firmando.

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