Rescatar el Centro Histórico de Mérida

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en el Diario de Yucatán el 22 de marzo de 2016.

 

 

El pasado 16 de marzo, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Yucatán, Juan José Abraham Daguer, reprochó al INAH la falta de una regulación más clara y transparente que favorezca la inversión en proyectos turísticos y comerciales en predios del Centro Histórico de Mérida. De acuerdo al empresario, más de 10 proyectos que representan alrededor de mil millones de pesos están detenidos por regulaciones de la dependencia.

Considero que, independientemente de los cálculos que ofrece el presidente del CCE, es necesario que empecemos a hablar de manera más puntual de este importante problema que enfrenta nuestra querida Ciudad Blanca.

Mérida tiene muchos edificios históricos con potencial de rescate y que pueden servir para actividades productivas, pero en cambio son dejados al abandono. Un estudio del Patronato del Centro Histórico de Mérida publicado en 2012 reveló que en las 455 manzanas del Centro Histórico, ubicadas en los barrios Santa Ana, Mejorada, San Cristóbal, San Sebastián y Santiago, se ubican 1 mil 915 predios, de los cuales 930 están abandonados.

Podrá no parecer un problema, pero el hecho es que el deterioro de las casas y los predios abandonados pueden implicar riesgos a los vecinos por la proliferación de alimañas, acumulación de basura y generación de condiciones antihigiénicas en general. Asimismo, son espacios propicios para desarrollar actividades ilícitas, lo cual puede traducirse en mayores niveles de inseguridad en las calles del Centro Histórico.

Se trata, en pocas palabras, de un pendiente al que deberíamos dedicarle más tiempo para formular una solución. No sólo por la estética o la seguridad pública para los vecinos de la zona, sino porque puede ser una importante fuente de crecimiento económico, riqueza y empleos.

Según datos de la Secretaría de Turismo, los primeros nueve meses del año 2015 el porcentaje de ocupación turística de la ciudad fue de 59%, de los cuales sólo el 20% eran turistas extranjeros. En comparación, Cancún tuvo un porcentaje de ocupación del 79%, de los cuales el 65% eran extranjeros. Además, dentro de los centros turísticos de la Región Mundo Maya, Mérida es la segunda ciudad con más visitas turísticas, justo después de Cancún.

Estos números reflejan que nuestra Ciudad Blanca tiene una buena presencia como atracción turística en la región, pero que al mismo tiempo tiene un potencial de desarrollo que exige un nuevo acercamiento. Necesitamos invertir más para convertir a Mérida en un polo de atracción turística, impulsando sus ventajas competitivas, que considero son su cultura arquitectónica, su gastronomía y su historia milenaria, entre muchas otras. Por ello vale la pena generar una nueva estrategia de turismo cultural y de restauración, que no sólo contemple atraer a turistas mexicanos sino también a extranjeros, y sobre todo aquéllos que valoren la cultura y que además suelen generar una mayor derrama económica.

Un gran ejemplo de lo que hablo lo ha realizado una importante fundación a lo largo de todo el mundo. La fundación World Monuments Fund es famosa internacionalmente por su misión de preservar y rescatar patrimonios arquitectónicos que están sometidos a la erosión del tiempo y las condiciones climáticas, así como a la mano del hombre. Aquí en México, en conjunto con extraordinarias fundaciones mexicanas, ha realizado diversos rescates a lo largo del país, incluyendo el Convento de San Miguel Arcángel en Maní y los sitios arqueológicos de Xocnaceh, Kabah, Aké, y Chichen-Itzá, todos en Yucatán. Basta con ver el antes y el después de cada restauración para que no haya duda de que funcionan como una inyección de vida para los edificios y monumentos históricos.

Pero quizá valdría la pena usar un edificio que está insertado en el corazón mismo de una comunidad, para entender cómo su restauración puede ayudar a las dinámicas sociales y económicas del lugar.

La parroquia de Santa Prisca en Taxco, Guerrero, que es un emblema vivo del México Novohispano, también entró al programa de rescate del World Monuments Fund en conjunto con prestigiadas fundaciones mexicanas. A través de un proyecto de restauración integral que ha durado más de 15 años, se han recuperado innumerables obras de arte religioso que componen la iglesia, hoy por hoy el principal símbolo y orgullo de Taxco y del norte de Guerrero. Cualquiera que haya ido a esta ciudad, que por cierto es casi igual de blanca que nuestra querida Mérida, estará de acuerdo conmigo en que la parroquia representa el centro mismo de Taxco y es el punto neurálgico de todo lo que acontece ahí.

Imagínese, querido lector, que lográramos un proceso parecido en el corazón de Mérida. Que lográramos transformar esos 930 predios abandonados del Centro Histórico en espacios de recreación, encuentro y empleo para los meridanos. Que nuestra Ciudad Blanca lograra afianzar su oferta turística al pulir aquellos elementos que otras ciudades de la península desearían tener y que nosotros tenemos por montones: una historia y una cultura vivas.

Para llevar a cabo un proyecto así basta con que tengamos una visión renovada de la ciudad que queremos proyectar en México y en el mundo. Necesitamos un programa adecuado de restauración con reglas claras, de tal manera que se proteja el valor cultural de los inmuebles con valor histórico, sin condenarlos al deterioro porque llegaron a un punto en el cual el rescate es inviable. No desperdiciemos el enorme potencial de mostrar al mundo las bellezas arquitectónicas y la rica cultura del Centro Histórico de nuestra magnifica Ciudad Blanca.

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En menos de 140 caracteres: Para 2017, Mérida fue elegida como la Capital Americana de la Cultura, la segunda vez que ha recibido el nombramiento desde el año 2000.

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