Para invertir en China: Un Coronel

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en Reforma Negocios el 10 de noviembre de 2015

“China es un gigante dormido; cuando despierte, temblará el mundo”.
Napoleón Bonaparte.

 

 

Sin embargo, el mundo no tembló, sino que prosperó, gracias a la globalización y el poder de la economía de mercado.

En los últimos 30 años, el mundo vio salir de la pobreza extrema a la mayor cantidad de personas en la historia. En concreto, la tasa de pobreza extrema mundial se redujo de 43 a 21%; es decir, mil millones de personas salieron de la pobreza extrema, de las cuales 70% fueron chinas.

En 1980, China representaba el 2.8% de la economía mundial. Hoy representa el 16.4%. En los últimos 30 años, su PIB ha crecido alrededor de 9% anual, y en la última década ha contribuido con el 35% del crecimiento mundial.

El tamaño de China hoy es casi cinco veces mayor al que tenía en el 2004, por eso aún con un crecimiento estimado cercano al 6%, el PIB Chino se incrementará en poco más de 600 billones de dólares. Por cierto, esta cifra es tres veces superior que hace apenas una década, cuando China crecía a tasas de doble dígito.

Por lo anterior es natural que muchos inversionistas destinen importantes flujos de inversión a proyectos chinos. Sin embargo, invertir en China y encontrar oportunidades con una relación riesgo-rendimiento aceptable no es tarea fácil.

La intervención del gobierno en los mercados y la economía afecta su eficiencia y coloca a muchos inversionistas en una posición desfavorable. En China el banco central no es independiente e interviene en los mercados de divisas y de valores. Las empresas paraestatales hacen difícil la competencia. Reportes sobre presiones a los medios de comunicación son comunes y los niveles de corrupción son alarmantes. Según el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, en 2014 China cayó 20 lugares para ubicarse en la posición 104.

Podemos concluir entonces que China es un país de contrastes, como la mayoría de los mercados emergentes, donde la economía presenta un potencial interesante, el cual se ve nublado por factores que dificultan las condiciones para invertir.

Sin embargo, el potencial está ahí y en específico en la clase media china. Según la empresa consultora McKinsey, se espera que en el 2022 China cuente con poco más de 600 millones de “clasemedieros”, cifra equivalente a 10 veces la población del Reino Unido.

Como inversionista es fácil ver el potencial en la economía y clase media china, el reto es encontrar una forma de participar con un vehículo que permita minimizar el “riesgo China”.

Una empresa norteamericana, fundada durante la gran depresión por un Coronel americano en North Corbin, Kentucky , podría ser el vehículo ideal. Una empresa líder en su mercado, con un buen gobierno corporativo y regulada por autoridades americanas.

Esa empresa es YUM!, la principal cadena de comida rápida en el mundo con 41 mil restaurantes y operando marcas como Pizza Hut, Taco Bell y KFC, ésta última siendo la que originalmente fundó el Coronel Sanders. En China, YUM! es el líder del mercado con tres veces más restaurantes que su principal competidor (McDonald’s) y esperando triplicar el número para 2020. Con el doble de tiendas que McDonald’s, KFC es la principal marca extranjera de consumo en China, mientras que Pizza Hut tiene en dicho país dos veces más locales que la suma de sus cinco competidores más cercanos.

Empresas como YUM!, Coca-Cola, Nike y muchas más, son ejemplo de cómo los inversionistas podemos aprovechar la globalización para invertir en empresas de primer mundo con un potencial de crecimiento característico de los mercados emergentes.

Así que probablemente la mejor manera de invertir en el consumo chino es de la mano del Coronel Sanders. Claro, todo dependerá de conocer bien el negocio y realizar la inversión cuando el precio lo justifique.

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