México y un pequeño pueblo inglés

Share Button
leicestergde

Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en Reforma Negocios el 10 de mayo de 2016

 “Benditas las madres que nos dieron alas para volar, celebremos su vida siempre”

El pasado 3 de mayo el mundo entero recibió cátedra de que no existe tal cosa como los destinos manifiestos. Con 22 victorias, 11 empates y apenas 3 derrotas, el equipo de Leicester City logró coronarse campeón de la Liga Premier de Inglaterra, la liga más competitiva del mundo.

Confieso que mi conocimiento sobre este popular deporte es bajo, pero esta hazaña, y la gran inquietud entre los analistas para identificar qué fue lo que permitió que ganaran, despertó mi interés por comprenderlo mejor. ¿Fue suerte o disciplina? Quizá un poco de ambas.

Lo cierto es que victorias como éstas inspiran, no sólo porque refuerzan la idea de que la tenacidad y el esfuerzo constante rinden frutos, sino porque demuestran que no existen equipos pequeños y que romper con las fortunas que nos impiden detonar nuestro potencial es posible. Usted y yo querido lector, al igual que todo México, podemos aprender mucho de historias así. Vayamos por partes.

Hasta el pasado 25 de marzo de 2015, el ahora campeón de la Liga Premier perdía contra el Tottenham y se confirmaba como el colista del torneo faltando tan solo 9 partidos para terminar la temporada. Su vuelta a la segunda división, de donde recién acababan de salir, se daba por descontada.

Pero desde ese momento el Leicester City nos dio un adelanto de lo que hemos visto esta temporada: consiguió 7 victorias en sus últimos 8 partidos, triunfos que le garantizaron su presencia en la élite del fútbol inglés. Hoy, los puntos que suman son suficientes para coronarlos como indiscutibles ganadores, sin importar el resultado de los partidos restantes.

Un dato interesante, y algo irracional, es que las casas de apuestas calculaban la posibilidad de que el Leicester City ganara la Liga Premier en 5,000 a 1 ¡incluso consideraban más probable hallar con vida a Elvis Presley, 2,000 a 1! Estas probabilidades se daban en gran medida porque en los últimos 20 años sólo los 4 clubes favoritos se habían coronado como campeones: Chelsea, Manchester United, Manchester City y Arsenal. Ni qué decir del presupuesto, el salario de toda la plantilla del Leicester es equivalente al de los 5 jugadores mejor pagados del Chelsea, el campeón pasado.

Mucho se ha analizado sobre las claves de la hazaña del Leicester City. En gran medida, se cree que la victoria se debe a que los equipos favoritos de la liga pasaron por un mal momento. Pero ¿quién puede negar la tenacidad de los jugadores del pequeño pueblo inglés? Quizá el ejemplo más conocido es el de Jamie Vardy, que hasta hace poco jugaba en la séptima división y empezó esta temporada marcando 13 goles en 11 partidos consecutivos, rompiendo así el récord del legendario delantero holandés, Ruud van Nistelrooy.

Pero el premio al mejor jugador del equipo se lo lleva el entrenador italiano Claudio Ranieri, quien logró transmitir a cada jugador su liderazgo y visión de lo que debía ser el trabajo en equipo. Cada uno tenía un rol específico y todos lo cumplieron a la perfección, confiando en que si ellos hacían su parte, los demás compañeros harían la suya. En la charla antes del primer partido como entrenador del equipo, Ranieri les dijo a sus jugadores que lucharan con todo su corazón sin importar el nombre del oponente, que importaba más dejarlo todo en la cancha.

Veo el equipo del Leicester City y veo el potencial de México. El liderazgo que nos falta detonar, y las oportunidades que se nos presentan y que desaprovechamos por un sentido de inferioridad infundado. ¿Cuántas veces al día nos ponemos pretextos para no hacer las cosas porque creemos que las circunstancias nos superan? ¡Aprendamos que no hay tal cosa como equipos o países pequeños!

Pero seamos realistas y no caigamos en la trampa de que “basta querer para poder”, no hay fórmulas mágicas ni voluntad que venza a la adversidad por sí sola. Considero, más bien, que se trata de una buena mezcla de perseverancia, visión, trabajo en equipo, disciplina, saber aprovechar las oportunidades y, por qué no, también algo de suerte.

La lección en lo económico, social y político no es distinta. Estoy convencido que trabajando los últimos cinco elementos (la suerte llega por sí sola), podemos romper con la creencia de que somos un país de medio pelo.

Hoy el Leicester City tiene un nuevo aficionado; pero sobre todo me queda claro y me confirma que es importante seguir trabajando por México. Yo, como millones de mexicanos, reconocemos desde hace mucho tiempo la grandeza y el potencial de este maravilloso país. ¿Y tú?

Share Button