La Modernización del Sector Eléctrico en México

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Artículo escrito para el Instituto VIF por Nicola Melchiotti.

, cuando un número importante de países decide transformar (total o parcialmente) sus monopolios estatales en empresas privadas, capaces de operar en un mercado dinámico, donde la competencia permita atraer inversiones, tecnologías y capacidades para brindar energía eléctrica de buena calidad y un mejor costo a los clientes finales.

En esa época México hizo el primer intento por crear un mercado eléctrico eficiente, pero se ha  enfrentado con importantes limitantes constitucionales y una fuerte oposición interna que le han impedido llevar a cabo una verdadera modernización del sector. En la práctica entre 1992 y 1998 se ha logrado abrir un nicho para la participación privada en la generación de energía eléctricapara grandes usuarios (el auto-abastecimiento) y producción para uso exclusivo de la Comisión Federal de Electricidad (los productores independientes) manteniendo el monopolio estatal en la transmisión, distribución y venta de energía eléctrica.

Este primer paso, aunque insuficiente, ha permitido atraer las inversiones necesarias para mantener el crecimiento económico de la última década. Lo que no ha logrado conseguir esta primera reforma, es crear un parque de generación eficiente que reduzca las tarifas eléctricas y limite su volatilidad, tampoco ha logrado diversificar la matriz energética, sustituyendo viejas plantas contaminantes e ineficientes con una generación más limpia y competitiva.

El impacto más evidente se percibe en el sector de la distribución, donde los indicadores de pérdidas técnicas y no técnicas (robos de energía) de México, se han distanciado del avance que tuvieron en este rubro los demás países Latinoamericanos. El posicionamiento de México, como plataforma productiva de alta competitividad, ha sido particularmente afectado por este tema, al competir globalmente con países que tienen acceso a una energía más conveniente y en consecuencia, un menor costo de producción. Como resultado, algunos sectores de la economía mexicana están en riesgo de desplazarse a otros lugares donde puedan operar con mayor eficiencia.

Tener una matriz energética poco diversificada tiene implicaciones adicionales, como los efectos del cambio climático y el desabasto ocasional en materia de combustibles (especialmente gas natural) que pueden poner en riesgo la seguridad energética del país.

Afortunadamente ya existe una solución integral a estos temas; y se está desarrollando a nivel global un cambio de paradigma que nos permite, por primera vez, resolver al mismo tiempo aspectos de competitividad, sostenibilidad y seguridad energética.

La energía proveniente de fuentes renovables y las redes inteligentes, ya están revolucionando los mercados eléctricos, modernizando infraestructura ineficiente a través de una nueva manera de generar, transmitir, distribuir y vender la energía eléctrica.

 contempla todos estos aspectos y  en los últimos años (en relación al insumo energético) reconfirmando al país como una plataforma productiva a nivel global y desarrollando al mismo tiempo una matriz energética más sostenible.

En la práctica, la reforma ha eliminado barreras constitucionales y legales para lanzar una verdadera modernización del sector eléctrico mexicano. Se han creado las condiciones para abrir completamente el sector de la generación eléctrica y para realizar asociaciones público-privadas en los sectores de transmisión y distribución.

Todavía no queda claro que tan rápidamente se convertirán estas ideas en realidad, ni cuan profundamente estará dispuesto el estado a permitir una real competencia entre el sector privado y su monopolio estatal, que seguirá siendo un contribuyente importante en la recaudación fiscal del país.

Mientras tanto, los inversionistas locales y extranjeros están listos para aportar los recursos (financieros, humanos y de competencia) para realizar en Mexico este cambio de paradigma y llevar el país al lugar que se merece.

 

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