Holbox: Un espejo de México

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en Reforma Negocios el 29 de marzo de 2016

 “El mundo es un lugar peligroso. No por causa de los que hacen el mal, sino por aquéllos que no hacen nada para evitarlo” – Albert Einstein

 

 

Estas vacaciones, mi familia y yo decidimos visitar un lugar verdaderamente paradisiaco del Caribe Mexicano. Holbox es una pequeña isla localizada al norte del estado de Quintana Roo, que forma parte del área de protección de flora y fauna denominada Yum Balam. Cuenta con una población de 2 mil personas y, a pesar de ser un destino tan remoto y distinto al resto del país, se puede ver en él una representación de lo que es nuestro querido México.

Sus enormes playas blancas, que se funden en el horizonte con el firmamento, dan al visitante una sensación única de tranquilidad.  Por si fuera poco, Holbox tiene una personalidad extraordinaria. El trato de sus habitantes es amable y se respira un ambiente relajado. El caldo de mariscos de Las Panchas, los cortes de carne de Zapata, el ceviche verde del cálido Hotel La Nubes y las pizzas de Rulo son garantía para quien busque un buen sazón local. Al igual unas aventuradas clases de kitesurf y una trotada por sus playas permiten mantener este círculo virtuoso para no dormir con tanta culpa por tan ricos manjares. Todo esto en conjunto con la extraordinaria belleza del lugar, es una representación de lo que se puede disfrutar prácticamente en todo nuestro querido México.

Sin embargo, esta representación también tiene otro lado no tan amable que muchas veces preferimos no ver, menos aún cuando vamos de vacaciones y el propósito es descansar y pasarla bien. La realidad es que Holbox es un destino magnífico que, como muchos en el país, sin el debido cuidado, planeación y desarrollo, muy pronto perderá su magnificencia, así de sencillo, así de claro.

Dudo que exista un plan de desarrollo urbano, y si lo hay, basta observar el caos y la falta de orden para encontrarse con la mano “invisible” de la corrupción que todo lo puede y nada lo niega. Parece increíble que una isla que forma parte de una reserva ecológica tan importante simplemente no cuente con un plan de tratamiento de residuos adecuado. Hoy la basura es depositada, en el mejor de los casos, en un tiradero a cielo abierto, para luego ser quemada o tirada al mar. El año pasado la Asociación Yaax Beh calculó que, desde 2009, la cantidad de residuos sólidos en la isla aumento 111%, al grado de registrar 60 toneladas mensuales, casi todas provenientes de la actividad turística.

Otro problema que Holbox enfrenta es la opacidad en el ejercicio de los recursos públicos del municipio, situación que por desgracia es frecuente en nuestro querido México. Tan solo en marzo del año pasado, varios funcionarios del municipio de Lázaro Cárdenas, al cual pertenece Holbox, fueron acusados de desviar 1 millón 300 mil pesos. Además de ello, los pobladores del lugar aseguran que los recursos del municipio jamás llegan a su recóndito poblado, por lo que tienen que arreglárselas solos.

Tanto el tratamiento de la basura, como la falta de transparencia y la nula planeación urbana afectan el desarrollo económico y sustentable de la isla. Cabe subrayar que esto implica una enorme destrucción de recursos naturales y un nuevo desperdicio de una brillante oportunidad para generar empleos de calidad.

Hace un par de años el propio Bill Gates visitó la isla en su impresionante yate, seguramente dejándose seducir por muchos de los atractivos que mencionaba. Además, son muchas las publicaciones alrededor del mundo en donde Holbox se ubica como un gran destino por sus playas, su cultura y su gente. ¿Sabrán que esta paradisiaca isla quema su basura o simplemente la arroja al mar? ¿Sabrán que Holbox forma parte de un municipio en donde el 70% de los habitantes viven en pobreza? ¿Sabrán que, salvo por una pequeña clínica privada, el acceso a servicios de salud es prácticamente inexistente?

Contamos con funcionarios corruptos e ineficientes en donde este escenario les debe parecer natural e idóneo para enriquecerse más. Generalmente el desorden es amigo de la corrupción. Pero también contamos con funcionarios capaces y con verdadera vocación de servicio. Tanto el Secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, como el Titular de la Marca México, Paulo Carreño, son dos personas que comprenden muy bien estos retos y el enorme impacto de sus funciones.

Sin duda, Holbox puede verse como un espejo de México. Ambos tienen un enorme potencial y, a su vez, todavía tienen un mundo por recorrer en temas de planeación, desarrollo y respeto a la ley. El gran reto se encuentra en adoptar medidas concretas, transparentes y con verdadera vocación de sustentabilidad. Sólo así el turismo será una variable que permita generar más y mejores empleos para los mexicanos por muchos años. Sólo así México podrá ser el país que todos queremos no sólo para vacacionar, sino para ver crecer a nuestras familias.

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