Expandir la clase media

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en Reforma Negocios el 8 de diciembre de 2015.

“Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio”
Benjamín Franklin

 

Empecemos con un par de datos. En los últimos 50 años, la población en México viviendo en algún tipo de pobreza ha transitado de 80 a 46%, según Coneval. Por otro lado, en el año 2010, el INEGI calculó que la clase media representaba el 39.2% de la población del país. Es decir, en las últimas décadas hemos visto que un porcentaje de las clases más desfavorecidas se han incorporado a la clase media. Sin duda, aún son muchos los millones de mexicanos que viven en condiciones de pobreza, pero es justo la expansión de la clase media uno de los mejores aliados para acelerar el desarrollo social y económico de México.

Los “clasemedieros” son un grupo cuyo consumo es una enorme fuente de riqueza para el país. Tan solo el año pasado, 66.7% del PIB de México perteneció al gasto del consumo de los hogares según los datos del Banco Mundial. Esta realidad no sería posible sino fuera porque existen personas de clase media que sirven como motor para la economía interna. Por otro lado, un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina revela que la clase media en los países en desarrollo y latinoamericanos tiende a tener mayor confianza en las instituciones públicas (imaginen sino cómo estaríamos), mayor capital social en sus comunidades y una mayor orientación hacia el mercado.

En suma, el crecimiento de la clase media no sólo ayuda al crecimiento económico de un país sino que puede ayudar a tener una sociedad más cooperativa y donde exista mayor confianza pública. La pregunta obligada es si existe todavía espacio para el crecimiento de la clase media, mismo que ayude al desempeño económico y logre sacar a un sector importante de la población de su condición de pobreza.

Comparado con sus pares internacionales, la clase media mexicana tiene todavía mucho por aportar. Por ejemplo; la televisión de paga tiene una penetración de 48% comparado con el promedio de América Latina de 58%. Las primas de seguro representan el 2% del PIB contra el 4% en Chile y Brasil. El crédito al sector privado sólo es 31% del PIB contra 69% en Brasil y 109% en Chile.

Además, México representa uno de los mayores mercados del mundo, lo que hace que cualquier transformación en nuestra economía tenga un peso global. Por si fuera poco, estamos en un punto de inflexión demográfica: en los siguientes 30-40 años la población en edad de trabajar será de 80 millones de personas y somos un país de jóvenes con una edad promedio de 29 años.

Este conjunto de situaciones son las que buscan los inversionistas, ya que ofrecen una posición ideal para el crecimiento de sus empresas. Un gran ejemplo de esto es Liverpool, que con 106 tiendas es hoy la principal cadena de tiendas departamentales en México. Asimismo, es el tercer mayor emisor de tarjetas de crédito y tiene 2.5 millones de metros cuadrados en bienes raíces.

Los tres segmentos de negocio –el área comercial, de crédito y de bienes raíces— han demostrado ser fuertes generadores de empleo y utilidades para los accionistas. En el periodo 2000-2014 la empresa creció a un ritmo de 10.4% anual en ingresos y 12.8% en EBITDA. La impecable administración de la empresa, así como la oportunidad de negocio en el segmento que atiende, han provocado que en los últimos 15 años las acciones de la empresa arrojen un rendimiento del 1,360%.

La expansión de la clase media ha probado ser una fuente importante de crecimiento y prosperidad, particularmente por su poder de consumo que a su vez se transforma en empleos y oportunidades para la población. Asimismo, la clase media tiene un papel preponderante en la confianza hacia las instituciones, la formación de capital social y la orientación hacia el mercado. En la medida en que el gobierno y los inversionistas logren canalizar este potencial latente y expandir su desarrollo, habremos de tener un país de mayor crecimiento y mayor confianza pública. No hay duda, expandir la clase media nos conviene a todos.

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