Es parte de mi vida

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En este artículo, Sabino Capital expone la gran oportunidad de inversión que representa la creciente clase media mexicana y la mejor manera de aprovecharla.

Por: Sabino Capital

1 de noviembre 2013

 

Es parte de la vida de millones de mexicanos y en el futuro puede ser la gran palanca para el crecimiento económico de México.

La clase media mexicana ha tomado relevancia tanto económica como socialmente, lo cual se puede ver desde los indicadores del consumo interno hasta la transición presidencial del 2000, en la que un partido de derecha, representativo de la clase media, logró ocupar la silla presidencial durante dos sexenios, después de casi un siglo de régimen priista.

Lo anterior fue generado gracias a que México pasó de ser un país “pobre” a uno “no pobre”. En los últimos 50 años México transitó de un 80% de la población viviendo en algún tipo de pobreza, a un país no pobre donde, aunque hoy en día exista una cantidad importante de pobres, estos ya no representan la mayoría de la población.

#clasemedia

En México, como en otros países en desarrollo, la clase media no está representada por las personas que reciben un ingreso igual al ingreso promedio de la población. Por el contrario, está conformada por un grupo específico que se encuentra en los deciles más ricos. Por ejemplo, el 10% más rico de la población mexicana está compuesto por personas que van desde el nivel socioeconómico C+ al A/B; aún en el decil más rico existe una gran desigualdad. Por esto, el concepto de clase media es muy elástico, ya que incluye a personas o familias con ingresos muy distintos entre sí.

Si definimos a la clase media como a las personas que ganan entre 11,600 y 84,999 pesos al mes, esta representaría aproximadamente un tercio de la población del país.

En muchos de estos casos, el crecimiento de la población que llega a los ingresos antes mencionados es consecuencia de la migración del campo a las ciudades y por las oportunidades de empleo de mayor valor agregado.

Estos clasemedieros tienen en común ser un grupo que vive en zonas urbanas, que consume, tiene acceso y utiliza el crédito, busca entretenimiento, compra o alquila vivienda, viaja, tiene acceso a internet y usa las redes sociales; asimismo, percibe la educación como una herramienta fundamental para el desarrollo de sus hijos. En resumen, son parte fundamental del motor que impulsa la economía interna, el cual está compuesto por gente trabajadora que ha conseguido cierto nivel de bienestar y que busca seguir subiendo escalones en la pirámide socioeconómica a través de las nuevas generaciones.

Para entender la magnitud del desarrollo de la clase media mexicana en los últimos años basta observar algunos datos: de 1973 al 2011 el número de créditos a la vivienda pasó de 51 mil créditos a 1.4 millones[1] (2,585% CAGR[2]: 9%); en el periodo de 1950 al 2010 la tenencia de viviendas propias pasó del 64% al 76%[3]; del 2000 al 2013 el número de tarjetas de crédito vigentes creció de 6.4 millones en el 2002 a 25.1 millones en el 2013[4] (293% CAGR: 13%); el comercio moderno[5] pasó de ocupar un área de superficie de venta de 4.7 millones de metros cuadrados a 23.7 millones[6] en los últimos 19 años (404% CAGR: 9%); los pasajeros de vuelos nacionales en 23 años incrementaron de 10.5 millones a 28 millones[7] (166% CAGR: 4%); y en 1980 sólo habían 4 millones de automóviles registrados en circulación, mientras que en el 2012 habían 24 millones[8] (499% CAGR: 6%).

Estas cifras son impresionantes por sí solas, pero la pregunta importante con respecto al desarrollo económico que esperamos para México es: ¿Existe todavía espacio para el crecimiento de la clase media y su aportación en la economía?

Potencial del “clasemediero” mexicano

Comparado con sus pares internacionales, a la clase media mexicana aún le queda mucho por aportar a nuestra economía. Datos reveladores como la participación del consumo interno en la economía  y el déficit de nueve millones de viviendas hablan por sí solos. Así mismo, cuando comparamos a México con economías similares y desarrolladas, se hace evidente el potencial de nuestra economía interna. Datos (ver tabla 1) como la penetración bancaria, número de automóviles per cápita, primas de seguros como porcentaje del PIB o la penetración de TV de paga indican que en México tenemos un gran potencial para estimular nuestra economía a través del consumo, y que este potencial está dentro de nuestro país.

Además, México representa uno de los mayores mercados del mundo (#11 del mundo en tamaño del mercado interno, número de habitantes, y PIB, y #14 en territorio[9]), lo que hace que cualquier transformación en nuestra economía tenga un peso global, además de representar también una ventaja competitiva para atraer inversión.

Por si fuera poco, además de este gran potencial comparativo, México está en un punto de inflexión con un bono demográfico en un momento histórico, pues en los siguientes 30 años la población en edad laboral alcanzará 88 millones de personas, mientras que hoy somos un país de jóvenes, ya que la edad promedio del mexicano es de 29 años.

 

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Buenas empresas, mejor que buenos mercados

El hecho de que varios factores se alineen para hacer atractivo a un sector no significa que invertir en cualquier empresa que participe en el mismo asegure una rentabilidad al inversionista. Esta última depende también de otros factores: principalmente del precio que se pague por el negocio, de la capacidad de la empresa para mantener retornos consistentes, fortalecer sus barreras de entrada, y que el equipo directivo logre ejecutar este conjunto de variables y otras, además de mantener sus intereses siempre alineados con los demás accionistas.

Por suerte, en la Bolsa Mexicana cotiza una empresa que cumple con estas condiciones y que gracias a su exposición al consumo, bienes raíces y crédito está posicionada para apalancar el potencial de crecimiento de la clase media mexicana con una rentabilidad extraordinaria.

Liverpool… es parte de mi vida

Liverpool es la principal cadena de tiendas departamentales (100 tiendas departamentales y 25 boutiques) en México. La empresa cuenta con tres segmentos de negocio: comercial, crédito y bienes raíces. Todos ellos han demostrado ser fuertes generadores de ingresos y utilidades, con márgenes superiores al resto del sector comercial en México. Al tercer trimestre de este año, la empresa reportó un margen EBITDA[10] de los últimos 12 meses de 17%.

El crecimiento de la empresa ha sido significativo y por encima de la industria. En el periodo 2000-2012 la empresa creció a un ritmo de 12.7% anual en ingresos y 15.7% en EBITDA.

En este año, que ha demostrado ser uno difícil para el sector comercial, la solidez del negocio quedó manifiesta al crecer por encima de los promedios de la ANTAD. En lo que va del año las ventas comerciales de Liverpool crecieron un 10%, el doble del crecimiento promedio de la ANTAD.

 

En cuanto al negocio de crédito, Liverpool tiene una de las menores tasas de morosidad en el sistema financiero mexicano de sólo 3% de los créditos, manejando más de 3.3 millones de tarjetas de crédito activas.

Además, tiene 1.71 millones de metros cuadrados en bienes raíces (el equivalente a 27 Estadios Azteca, o cerca de 230 campos reglamentarios de futbol), extendidos por todo el país bajo un nombre y marca bien reconocidos, lo cual representa una fuerte barrera de entrada. Liverpool es propietaria de aproximadamente el 85% de los sitios donde se encuentran sus locales comerciales.

 

Y como columna vertebral, esta empresa tiene un equipo directivo enfocado en la creación de valor. Basta con observar el comportamiento del valor en libros por acción, el cual se ha cuadruplicado a lo largo de la última década.

En cuanto a la valuación de la empresa. Si hacemos un ejercicio conservador sumando el valor de los tres negocios de Liverpool, donde incluimos un múltiplo de mercado para valuar las operaciones comerciales y un valor conservador del negocio de crédito y de los bienes raíces, llegamos a la conclusión de que la empresa cotiza a un ligero descuento de su valor intrínseco.

En su libro Clasemediero, Luis Rubio y Luis de la Calle aseguran que “no hay nada más importante para el futuro del país (para su desarrollo y estabilidad) que fortalecer y engrandecer la clase media mexicana”. Si este es el camino que debe seguir México para asegurarse un futuro próspero, la apuesta debe de ser por fortalecer a la clase media. Empresas como Liverpool serán el destino natural de las inversiones en nuestro país.

Las recientes fluctuaciones que se han presentado en el mercado son una posible oportunidad para formar una posición en esta empresa y beneficiarse de una inversión con un crecimiento rentable sostenible en el largo plazo. En nuestra opinión de inversionistas, a Liverpool la queremos como parte de nuestra vida.

[1] Fuente: Conavi
[2] Crecimiento anual compuesto (Compounded Annual Rate of Return)
[3] Fuente: Inegi
[4] Fuente: Banxico
[5] Autoservicios, supermercados y departamentales
[6] Fuente: Antad (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio)
[7] Fuente: Sectur
[8] Fuente: Inegi
[9] Fuente: WEF
[10] EBITDA: Utilidad antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortización.
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