El reto del béisbol en Yucatán y México

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en el Diario de Yucatán el 17 de mayo de 2016

 

El béisbol es un deporte de tradición que ocupa un lugar muy especial en la historia de nuestro querido Yucatán. Sin embargo, hoy en día parece encontrarse en declive por una serie de factores que lo superan. Pero no deberíamos de pensar que este es un destino irremediable para el “rey de los deportes” en nuestro país; al contrario, debemos de verlo como un reto para recuperar una parte de nuestra identidad y nuestra historia. El béisbol todavía tiene mucho qué darnos a todos.

Yucatán tiene una larga historia beisbolera que empieza desde la segunda mitad del siglo XIX. Fue en esa época que en un buque español llegarían, procedentes de Cuba, don Fernando Urzaiz y su familia. Sus niños traían entre sus cosas, un bate y una pelota con los que empezaron a jugar en la calle. No tardaría mucho tiempo para que ese deporte se desarrollara y para finales del siglo se armara el primer equipo del estado con el nombre de Club Mérida.

Décadas más tarde, el 17 de abril de 1954, los Leones de Yucatán tendrían su debut en la Liga Mexicana de Béisbol. Y tres años después, el equipo ganaría su primer título, hazaña que se repetiría más tarde en 1984 bajo la dirección del legendario Carlos Paz. Las siguientes décadas, el equipo saldría y regresaría tres veces, hasta que un grupo de inversionistas yucatecos los rescatara. Desde entonces, el equipo ha pasado por varios dueños, hasta que en 2014 los empresarios Juan José y Erick Arellano Hernández se convirtieron en sus actuales propietarios.

El hecho es que los yucatecos hemos heredado nuestra identidad cultural de muchos lugares. Es cierto que nuestras dos culturas principales son la maya y la española, pero nadie puede negar el enorme impacto que ha tenido en nosotros este juego de origen inglés llamado béisbol. Aquí, el béisbol tiene incluso mayor relevancia que el fútbol, el deporte de mayor presencia nacional y mundial. Con 639 mil aficionados, sumando la temporada regular y la postemporada, nuestro estadio Kukulcán es el que tuvo la mayor asistencia el año pasado en todo el país. Además, El rey de los deportes ha sido por muchos años una actividad familiar, tanto para los aficionados a ver el deporte como para quienes lo juegan.

Sin embargo, no se puede contar la misma historia en todo México. El béisbol ha pasado de ser un deporte importante, quizá el segundo después del fútbol, a uno que pierde afición año con año. De acuerdo a una encuesta de Consulta Mitofsky, solo el 27% de los mexicanos son aficionados al béisbol. Los años anteriores ésa cifra de aficionados ha estado por debajo de otros deportes como el fútbol o el box, y a veces del básquetbol y la lucha libre.

Al igual que en Yucatán, en el noroeste, donde juega la Liga Mexicana del Pacífico, el béisbol es un deporte más importante que el fútbol; pero esta es una realidad muy distinta en el resto del país. Por decirlo con un simple ejemplo, en la Ciudad de México el famoso Parque del Seguro Social, antigua casa de los Azules de Veracruz y de los Diablos Rojos de México, fue transformado hace ya varios años en un centro comercial, hoy conocido como Parque Delta. El Foro Sol por otro lado, ha sido el espacio que han tenido que compartir los equipos de béisbol con los conciertos que llegan año con año a la Ciudad de México.

Se calcula que hoy en día, 90% de la publicidad deportiva la concentra el fútbol, mientras que el resto de los deportes pelean por ser rentables. De igual forma, mantener un equipo de béisbol es difícil debido a que los salarios de los jugadores han tenido que subir con el tiempo y la asistencia a los estadios no ha sido suficiente para cubrir el costo. Si no fuera porque hay varios empresarios comprometidos y apasionados con este bello deporte, difícilmente seguirían existiendo equipos en lugares como Oaxaca o la misma Ciudad de México.

Hoy en día, los equipos que integran la Liga Mexicana de Béisbol han tenido que modificar sus modelos de negocios para hacerlos más rentables y acercarlos más a los aficionados. El internet ha jugado un papel importante al respecto, puesto que los partidos ahora se transmiten gratuitamente por esa vía. De igual forma, se ha buscado incrementar la asistencia de los fans a los estadios.

Tampoco se puede negar que el esfuerzo de los dueños de los equipos y los directivos haya rendido frutos hasta ahora. Un buen ejemplo de éxito, hoy por hoy, son los Diablos Rojos, quienes tienen el mayor número de campeonatos ganados en la Liga. Los Diablos, han logrado llegar a donde están gracias a la dedicación de su dueño, Alfredo Harp Helú, quien también es propietario de los Guerreros de Oaxaca. Sin duda Don Alfredo, es el principal promotor del “rey de los deportes” en el país.

La formación integral que reciben los jugadores de sus dos equipos se nota en la cancha, no por nada es famosa la Academia de Béisbol Alfredo Harp Helú de Oaxaca, donde se desarrolla el talento de muchos jóvenes con cualidades beisboleras acompañados de becas escolares para realizar estudios en La Salle. Así también, habrá que esperar con ansias el “estreno de casa” que tendrán los Diablos, con un nuevo estadio ubicado en la Magdalena Mixhuca, que tendrá una capacidad para 13 mil aficionados y será sin dudas de los mejores en toda América Latina. ¿Cuántos empresarios mexicanos habrá que dediquen tanto esfuerzo, energía y recursos para mantener su amado deporte con vida y beneficiar así a la sociedad?

Estaríamos cometiendo un error como país si dejáramos morir a tan noble deporte. El béisbol puede ser una buena alternativa para los jóvenes que no gustan tanto del fútbol e incluso puede ser visto como un deporte complementario. En un país como México, donde uno de cada tres niños presenta problemas de obesidad, ofrecer alternativas deportivas no es un asunto menor. Así mismo, es un deporte que da pie a mucha convivencia social e identidad, los asistentes tienden a generar fuertes lazos de hermandad. Ni qué se diga de la convivencia familiar que se genera cada vez que juega el equipo de la familia y todos se juntan a verlo en la tele, o mejor aún, para ir al estadio.

Además, el béisbol es un juego donde la emoción se mezcla con la exigencia de tomar decisiones mesuradas pero arriesgadas. Es un deporte que, como pocos, invita al pensamiento estratégico pero deja suficiente espacio al azar para que cada fase nos exalte con la satisfactoria sensación de la sorpresa. En cierta medida, el béisbol es como la vida misma, no por nada dijo Ernie Harwell, legendario cronista de béisbol, “El béisbol es ballet sin música, drama sin palabras”.

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En menos de 140 caracteres: El valor aprox de los NY Yankees es de US$1,800 millones. Cifra espectacular considerando que no ofrecen marquesitas como las del Kukulkán. 

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