Abeja Melipona: Una oportunidad de desarrollo sustentable

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Artículo escrito por Alejandro Legorreta
Publicado en el Diario de Yucatán el 23 de febrero de 2016

 Para ti, que, con amor y pasión, me enseñaste que el miedo a volar sólo se vence soñando.

 

 

Desde hace décadas, en el mundo de la agricultura se vive un problema que ha recibido poca atención pero que es fundamental para la vida de millones de personas en todo el planeta: las abejas se están muriendo. Y ni México ni Yucatán son la excepción.

Para muchas personas la relevancia de las abejas se limita a la producción de miel. Incluso se puede llegar a creer que matar a una abeja es una acción inofensiva para el medio ambiente. El hecho es que son parte imprescindible de varios ecosistemas y de nuestra misma dieta, al ser los principales polinizadores de plantas en el mundo.

Más de la tercera parte de la producción agrícola del planeta depende de su existencia. Gracias a las abejas podemos disfrutar de la mayoría de las frutas y verduras que consumimos a diario. También son responsables de muchos de los cultivos más importantes que alimentan a los animales de granja.

¿Qué pasa en el mundo, que la población de abejas disminuye a niveles tan alarmantes? La respuesta se encuentra en un fenómeno llamado Síndrome de Colapso de las Abejas o CCD (Colony Collapse Disorder en inglés). Aunque el término es relativamente nuevo, la disminución de las poblaciones de abejas empezó hace medio siglo.

En Estados Unidos, se calcula que la disminución de colmenas desde 2006 ha significado una pérdida económica de 200 mil millones de dólares. Hoy en día, en nuestro vecino del norte sólo quedan 2.5 millones de colonias, cuando hace 60 años había más de 6 millones. Por otro lado, un estudio que elaboró la Comisión Europea en 2014, revela que la mortalidad de las abejas es altísima, particularmente en países del norte como Inglaterra, Suecia y Finlandia.

México no se salva de los males del CCD. De acuerdo con un boletín de la UNAM, la producción de miel en México ha disminuido 20%, que si bien es menor a las disminuciones registradas en Estados Unidos (30%) y la Unión Europea (40%), es igual de preocupante.

Lo que es peor, en Yucatán estamos en peligro de perder una riqueza natural oriunda de nuestras tierras. Se trata de la famosa abeja Melipona, una de las 400 especies de abejas en el mundo que carece de aguijón y la responsable de polinizar alrededor del 80% de la selva yucateca. De acuerdo a la presidente de la Fundación Melipona Maya, Stephanie Palmieri, el número de enjambres en Yucatán se ha visto reducido en un 80%. Actualmente sólo quedan 2 mil 200 enjambres en comunidades indígenas.

Este amistoso animal fue cultivado hace siglos por la civilización maya para propósitos alimenticios, medicinales y religiosos. Hoy en día se encuentra en peligro de extinción debido a la deforestación de selvas para agricultura y ganadería, el uso indiscriminado de pesticidas, la introducción de abejas europeas (Melíferas) a la zona, y la falta de interés en las comunidades rurales por el cultivo de abejas Meliponas. Hoy en día, sólo las comunidades indígenas continúan con esta tradición ancestral, como un acto de resistencia cultural. Y es que cultivar las abejas Melíferas ha resultado una actividad más rentable para los productores locales.

No obstante, las abejas Meliponas tienen un enorme potencial desaprovechado. Por ejemplo, sus productos se utilizan ampliamente en la medicina tradicional maya. La miel se puede emplear para tratar afecciones de los ojos, oídos, problemas respiratorios, digestivos y de la piel; y las mujeres pueden recibir este tipo de miel después del parto. Sin embargo, estas propiedades curativas y antibióticas de las mieles y resinas colectadas por las abejas sin aguijón sólo recientemente se han comenzado a estudiar y valorar fuera de las comunidades campesinas.

También se ha iniciado la evaluación de colonias de abejas sin aguijón como polinizadoras de cultivos, en particular en invernaderos. De hecho, se han obtenido resultados positivos en la polinización de chile habanero y tomate utilizando a la abeja nativa nannotrigona perilampoides. Con estos servicios, se puede reducir el costo de importación de colonias de abejorros no nativos, así como el riesgo de importar enfermedades y especies exóticas.

Finalmente, el cultivo de las abejas Meliponas se podría incluir dentro de los programas sociales para traspatio de los hogares más pobres. Una iniciativa así duplicaría el ingreso de una familia de escasos recursos.

Volviendo al panorama mundial, es claro que los países más desarrollados son los que han tenido mayores problemas con el llamado Síndrome de Colapso de las Abejas. Afortunada o desafortunadamente, los países más cálidos y cercanos al trópico presentan menos problemas para mantener vivas sus poblaciones de abejas. México es uno de ellos.

El CCD es un problema cuyas causas todavía no conocemos con certeza, aunque parece haber un consenso de que se debe a la presencia de plagas, ácaros, carencia de flores para polinizar, el uso de fertilizantes y la presencia de grandes campos de monocultivo. Para llevar a cabo un plan de rescate para las abejas, necesitamos pensar en métodos que las provean de mejores condiciones de vida.

Ésta puede ser una oportunidad de oro para que Yucatán logre rescatar un animal emblemático de su cultura, a la vez que genere desarrollo económico sustentable para un ecosistema que necesita de las abejas. A menos que estemos dispuestos a vivir en un mundo sin abejas y, por lo tanto, con mucha menos variedad y calidad alimenticia, habremos de pensar en planes así para rescatar a este importante animalito.

Queridos lectores, sobre aviso no hay engaño. La próxima vez que vean una abeja, piensen dos veces antes de matarla.

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En menos de 140 caracteres: México es el cuarto exportador mundial de miel de abeja. Sin duda, no estaríamos empezando desde cero

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